Oí decir
que hay

en el agua una piedra y un círculo
y sobre el agua una palabra
que tiende el círculo en torno a la piedra.
Vi que mi álamo bajaba al agua,
vi como su brazo se aferraba a la profundidad,
vi sus raices hacia el cielo suplicando noche.
No corrí tras él,
sólo recogí del suelo aquella migaja
que tiene la forma y la nobleza de tu ojo,
te quité del cuello la cadena de las sentencias
y orlé con ella la mesa donde ahora estaba la migaja.
Y no volví a ver a mi álamo.
(Paul Celan)
No hay comentarios:
Publicar un comentario