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estaba cayendo la noche
y ninguna decisión era aceptada por vulnerable,
despues de bajar a la arena y oler el mar,
el tema soltó lastre y todo se volvió relativo e insignificante.
Ya de vuelta al edificio,
comprendimos que no estabamos caminando
sobre ningun forjado sino sobre un planeta
y que las decisiones se superponen
como el rompiente del mar,
el fluido de nuestra vida,
y se dejó
fluir
.
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